La pérdida de información puede ocasionar no sólo un daño menor sino incluso el cierre del negocio ante el problema económico y legal que puede ocasionar alguna falla la protección de los datos, sobre todo si trabajas con todo aquello que un cliente te permite saber de él.

Está de más hablar del caso más sonado en las últimas fechas: el de Facebook. No es para menos que el dueño de la firma haya sido llamado a cuentas por el propio Congreso de Estados Unidos, pues la información que su empresa tiene controla parte de la vida de los ciudadanos del mundo.

Pero recientemente, en México, las autoridades emitieron una alerta por el fraude del que han sido víctimas varios clientes de un banco, y el “robo” de información no sólo implicó tener el número y datos de las personas sino que los responsables montaron un equipo sofiticado de “clonación” de la línea telefónica.

Los usuarios pensaron que, en realidad, estaban hablando con personal del banco; sin embargo, todo resultó ser falso, literalmente hasta la “musiquita” de la línea clonaron. El daño fue para el usuario final y no hay nada peor que un cliente insatisfecho.

Pero de lo que se trata es de evitar el problema no de resolverlo, porque recuperar información debe ser el caso extremo, y por eso vamos a compartirte 5 medidas de seguridad que debemos tomar para evitar la pérdida de información o datos en tu empresa:

1. Respalda tu información

La mayoría de los expertos coincide en hacer copias o respaldos de tu información, y esto debe hacerse lo más pronto posible. Ciertamente, hacer esto puede llevarte tiempo, de ahí la necesidad de que cuando pienses en respaldar te enfoques, primero, en la cantidad de información que manejas y, segundo, en la rapidez con que requieres el respaldo.
Importante: la información también puede perderse en el “traslado”, así que la velocidad con que respaldes es importante.
También es recomendable tener un sistema que respalde automáticamente tu información en periodos de tiempo cortos, por lo menos, diario.

2. Control al acceso de tus datos

Controlar el acceso a los datos, a través de diversos candados o contraseñas, nunca estará de más. A veces, para algunos empleados es más fácil “difundir” las claves entre los demás empleados para que no tengan que estar “abriendo” accesos cada vez que se necesario. Pero esta es una práctica poco recomendable. Es mejor tener un control fidedigno de accesos y permisos.

3. Encriptar los datos

El encriptamiento de datos, sobre todo ahora que se trabaja con almacenamiento en internet, es también algo básico, pero en lo que poco se pone atención. Uno piensa que porque los datos están en la nube y se tiene un acceso seguro ya con eso es suficiente. Pero las medidas de seguridad nunca están de más cuando se trata de la información de tu empresa, que es como un tesoro.

4. Sistemas de seguridad

Los sistemas de seguridad para protección de datos son necesarios, pero ¡aguas con lo que son gratuitos! A veces, por ahorrar recursos, utilizamos algunas de estas herramientas, pero no podemos fiarnos porque nadie respalda que esos sistemas fallen, además de que, por su “bajo costo”, su protección es limitada.

5. Usar sistemas físicos

5.- Como todo sistema físico, debes considerar las condiciones en las que operan los equipos, sobre todo si mantienes los de disco duro. Recuerda que estos tiene mecanismos que se mueven cada vez que operan y, como todo lo que se mueve, puede dañarse con el propio movimiento o con factores como polvo o humedad.
Es importante una constante revisión física de servidores y condiciones en las que operan para evitar problemas de daño del hardware que, en muchos casos, puede hacer irrecuperable una información.

La mejor forma de garantizar la seguridad de grandes volúmenes de información es recurrir a los expertos, porque, como ya hemos dicho, no sólo se trata de cuidar los equipos físicamente o de comprar protecciones antivirus.

La información que resguarda tu empresa es un activo, es un capital que constantemente se reinvierte cuando, por ejemplo, generan datos que nos ayudan a tomar decisiones no sólo para nuevos productos o servicios, sino, por ejemplo, para ahorrar costos.